viernes, 23 de abril de 2010

Historia de invierno

Una noche de invierno estaba ella, pálida y nerviosa esperando aquel encuentro que ya llevaba retrasado un par de horas.
Sentada en la tercera banca, junto a estatua de San Gabriel, esperaba ansiosa como cada día, el encuentro aquel.
Vestía una falda larga, de esas que bailan con el viento y una cafarena delgada que dejaba ver más de lo que deseaba.
Pasaron muchas horas y el encuentro parecía no concretarse, ella tiritaba de frío sin encontrar más cobijo que en sus propios latidos.

El, muy apresurado recorría las calles pensando si ella lo estaría esperando, había tenido mucho trabajo y este lo había retrasado.
El era profesor, de esos que trabajan por vocación, y era este el que esta ocasión le estaba provocando más de una decepción.

Al llegar, la vio sentada y de un color particular, hacia tanto frío que parecía de cristal.
Ella lo miro y del frío que sentía, paso al calor de una tranquila armonía, mientras el se acercaba ella dudaba, no sabia si el era lo que ella buscaba o si era ella lo que el buscaba, pero sus dudas fueron disipadas, al verse reflejada en su mirada.
El mientras tanto esperaba que ella supiera, que el respiraba y vivía gracias a ella, y que sus sueños cobraban vida en sus ojos destellantes como estrellas.
Ella supo en ese momento que el era lo que ella necesitaba y el vio en sus ojos lo que tanto buscaba, el amor los contemplaba suspirando hacia el alba.

Unieron sus almas con un abrazo, sellaron sus vidas con un beso, su felicidad no se veía interrumpida, ni por el más fuerte de los estruendos.
Eran solamente ellos dos o como dirían ellos mismos era simplemente la unión de un corazón.

2 comentarios:

  1. Un encuentro que es toda una historia de anhelos, deseos compartidos y corazones enemorados. **Una historia de invierno**, que podría darse en cualquier estación del año. Sencilla, dulce, tierna y hermosa.
    Saludos.

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  2. Amo el invierno, al igual que tú. Es la estación perfecta para el tipo de encuentros que describiste. Lástima que sólo sea un cuento.

    M.P.

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