viernes, 30 de abril de 2010

El reino de los sueños (Final)

No sabia que decirle, Andreas me acompaño a la puerta, me despedí de su mamá y antes de salir me pido que lo pensara, yo le dije que lo haría y regrese a casa. Esa misma noche empaqué mis cosas y al día siguiente los fui a buscar muy temprano, pero no había nadie en casa y decidí marcharme para volver mas tarde.


En el mundo actual no hay luz aparte de la luz de las velas, al regresar en la “noche”, que a decir verdad es igual que la mañana, encontré a la madre de Angela y Andreas, quien lloraba desconsolada sobre unas cajas vacías, le pregunté donde estaban ellos y me dijo que se habían ido al paraíso. Comprendí que Angela y Andreas le habían confesado la verdad a su madre y se habían ido sin mí. Volví a casa y mas tarde esa noche los encontré felices y muy tranquilos, en la casa en el mar. Han pasado varias noches, los sigo viendo y mientras yo me convierto en ese ser que no puede entrar al reino, ellos siguen teniendo 15 años. Cada vez los veo menos porque dicen que ya no puedo ingresar así de fácil como antes al Reino de los Sueños, al reino de mis sueños.

jueves, 29 de abril de 2010

El reino de los sueños (Parte III)


Hacia un lado había un bote color cobre que Andreas y Angela habían construido y que a la luz del sol se veía dorado, subimos al bote y remamos hacia el centro del mar, donde había algo parecido a una casa en el árbol solo que esta estaba sobre el mar.

Al subir Andreas me dijo que estaba en el mejor lugar del planeta, no hay nada mejor que esto. Pasamos toda la tarde ahí ya que si nos les conté ahí nunca oscurece y el tiempo pasa muy lento. Luego de varias horas emprendimos el camino de regreso, mientras volvíamos les pregunte porque nunca me habían hablado de ese lugar, me miraron, sonrieron y me dijeron ``para que hablar de ellos si podías verlo ´´

Al volver a la habitación eran las 8 de la noche y su madre los llamaba para cenar, me pregunto si deseaba quedarme, le agradecí la invitación pero le dije que debía irme, ella sonrió y me dijo, esta bien, bajó las escaleras mientras les decía a Andreas y Angela que los esperaría abajo y que ya era hora de su “coctel”, así le decía ella a la lista de medicinas que Angelas y Andreas debían tomar, porque por si no les conté, hace un par de años ellos ganaron un residente ajeno en sus cuerpos, el cual no pudieron devolver y poco a poco se asentaba mas en ellos. Antes de irme Andreas me dijo que quería hablar conmigo y le pidió a Angela que bajara a cenar que el iría en un momento.

Ella se despidió de mi y bajo, mientras Andreas se acerco a mi y me dijo que mañana Angela y el volverían a la casa en el mar, yo le dije que era grandioso y que yo también quería ir, el me dijo que era genial, pero que había algo mas, me dijo que se irían por un tiempo indefinido, que saldrían mañana en la mañana y sellarían las puerta para siempre. Yo no sabia que decir, le pregunté y… ¿Que va a ser de tu mamá? y el me dijo que eso no importaba, que los adultos ahí no estaban permitidos.

miércoles, 28 de abril de 2010

El reino de los sueños (Parte II)

Llegue hoy, 20 de diciembre a visitarlos, su madre me recibió amablemente como siempre, me pidió el abrigo, el gorro y los guantes, hasta ahí todo era normal. Subí las escaleras hasta la azotea y Ángela y Andreas estaban alistando unas mochilas con algo de ropa, les pregunte que pasaba, me miraron y me dijeron ¿quieres ir a nadar? Sonreí, pensaba: debe ser una broma…. Quien va a nadar en invierno, al terminar de empacar me dijeron ¿quieres ir o no? yo no sabia que decirles, pensaba que todo era muy raro y que algo andaba mal, pero al final decidí ir con ellos.

Andreas arrimó unas cajas que estaban amontonadas unas sobre otras, eran todas las cosas de su padre, que su madre puso allí luego de que el “se fuera”. Al arrimarlas discerní una escalera metálica algo oxidada, de esas que hay en los desagües, arriba en el techo había una pequeña puerta.

Andreas subió primero, abrió la pequeña puerta y una luz blanca me cegó, Angela lo siguió, yo seguía abajo y luego escuche la voz de Angela a los lejos que me llamaba, comencé a subir obviamente no veía nada, la luz era muy intensa. Al terminar de subir me sostuve de ambos lados, una mano en la puerta y la otra al otro lado, donde pude sentir algo húmedo.

Me frote los ojos y mire alrededor y simplemente no podía creer lo que veía, me quede sin palabras.

Frente a mi, habían unas cataratas inmensas que se desdibujaban por las grandes rocas que habían tras ellas, a un lado, había un río raudo pero a la vez calmo que se formaba con el agua que brotaba de las rocas, era muy largo, trataba de seguirlo con la mirada pero una densa neblina me impedía ver su final, y debajo de mi habían hojas del tamaño de un estadio y de un color verde muy intenso era como un sueño, parecía salido de un cuento de hadas.

Estaba tan maravillada con todo lo que veía que olvide a Andreas y Angela luego de unos segundos oí que me llamaban, se oía muy lejos he incluso algo vago, pensé que estaba soñando y que era mi madre la que me llamaba para que despertara y fuera a la escuela.

Luego oí de nuevo que me llamaban, agudicé la mirada, eran Andreas y Angela quienes me llamaban, estaban subiendo por las rocas de la cascada.

Corrí hacia ellos y comencé a subir, las rocas estaban muy resbaladizas debido a la humedad pero también eran muy grandes, así que era difícil perder la estabilidad. Podías pararte incluso sentarte en cada una de ellas, cuando estaba llegando a la cima estaba muy cansada, cuando llegue casi no podía respirar, al levantar la mirada vi algo que describiría como el paraíso.

Era un lugar amplio donde el suelo estaba cubierto por un gran manto verde y puntos de colores y en el aire manchas blancas flotaban.

Eran increíble, era una escena que solo vi en libros o escuche hablar a mis padres los que a su vez lo oyeron de mis abuelos.

El sol brillaba, pero milagrosamente no quemaba, como los sabios afirmaban, le pregunte a Andreas que era todo eso y me respondió ``es nuestro mundo´´quede en silencio y luego le dije a que se refería con nuestro mundo y me dijo ``este en el mundo que recibimos´´ y yo le pregunte si este es el mundo que recibimos, entonces en donde vivimos.

Andreas me respondió eso es en lo que lo hemos convertido y siguió caminando, me quede pensando en lo que dijo mientras lo seguía. En el camino vi animales salvajes de todo tipo conviviendo juntos, parecía como si todos fueran una sola manada.

Luego de varias horas de caminata Andreas volteo me miro y me dijo``hemos llegado´´no lo entendí en ese momento pero luego lo vi, era una inmensa cantidad de agua, era el mar y aunque no me crean, brillaba como la escarcha y el sol se reflejaba orgulloso en el, yo lo llamaría el espejo del cielo.

martes, 27 de abril de 2010

El reino de los sueños (Parte I)

Mis mejores amigos Ángela y Andreas tienen 15 años pero son quizás mas adelantados que yo, ambos tienen pareja y hablaban de sexo como hablar de lo que comieron ayer. Yo solo los oía, al principio me incomodaba, se podría decir que me avergonzaba pero luego me acostumbre ``tenia que aprender de alguien.´´
Mi mente que hasta ese momento estaba llena de prohibiciones y ataduras hoy estaba llena de sabiduría, a mis ojos ellos ya eran adultos.
Viven con su madre, una señora a la que yo recordaba hace algunos años como una dama muy elegante pero que ahora estaba muy descuidada, casi nunca se bañaba y usualmente vestía harapos pero era muy amable, siempre me recibía en su casa con una sonrisa y siempre trataba de ofrecerme algo de tomar o de comer pero yo siempre me negaba porque sabia que la verdad no tenia nada para ofrecerme. Su padre no vive con ellos, lo último que supe es que se fue a trabajar a Argentina cuando ellos tenían 10 años, bueno eso es lo que les dijo su madre, pero ellos no supieron mas de él.

Yo solía usualmente subir directamente hacia el cuartito de la azotea, donde Ángela y Andreas dormían, era una cuarto pequeño apenas y podías moverte además de eso era muy oscuro, tenían un foco amarillo que poco alumbraba ya que siempre oscilaba y daba un ambiente muy tétrico.

Pero un día todas esas impresiones que tenia de ellos, cambiarían radicalmente.
Estaba a punto de experimentar algo único en la vida.

viernes, 23 de abril de 2010

Secretos bajo la Alfombra

Una mañana desperté y mi sombra había desaparecido, de repente se había esfumado.
Pero.... a donde pudo ir, ¿Estará lejos?... ¿Será que lo deje olvidado en algún lugar?... y la pregunta mas importante ¿Volverá?

La angustia invadió mi alma, mi mente quedó en blanco y por un momento sentí que perdía mi identidad, ¿Quien era? ¿Que me falta? estaba realmente aturdida.

Salí a recorrer y buscar todos esos lugares donde solía estar completa: el cuarto de los juguetes, la bolsa de las canicas, los trompos y los taps, la canchita de fútbol del parque, el comedor o sala de juegos, junto a los naipes, el domino y el jenga. Lo busqué en mi cuarto, donde estaba el play station y vi con terror que a Noruega le faltaba Perú, incluso lo busque en la sala los sábados y domingos en la madrugada frente a la tele, pero solo estaba la carrera, sin espectadores.

Pensaba ¿Donde estará? y luego recordé que la última vez que estuve completa, estaba en la habitación frente a mi cuarto. Entre raudamente, con la esperanza de encontrar lo perdido, pero al entrar solo halle un cuarto vació, eran solo cuatro frías paredes, color celeste.

Me quedé parada en el centro de la habitación, un poco confundida, mientras una lágrima escapaba de mis ojos y corría libre hacia mis labios. Repentinamente, lo recordé todo... Yo lo había visto partir, lo vi despedirse con Jesús alrededor de su cuello y mientras esa imagen se hacia cada vez mas borrosa por la humedad de mis ojos, mis piernas flaquearon. Por primera vez no podía mantenerme en pie, la angustia me había enseñado a arrodillarme y esta vez no solo una, sino miles de lágrimas escaparon de mis ojos, sin poder detenerlas.

Se había ido y no había como recuperar lo perdido. Pero... ¿Por qué se fue? ¿Por qué después de tantos años en los que había sido parte de mi? , ¿Por qué había decidido abandonarme ahora? ¿Por qué?
Yo sabía la respuesta, pero no quería admitirlo. El ser humano siempre está en una carrera constante, avanzando hacia la línea de llegada en la que todo termina(tal y como las carreras de F1 que soliamos ver) y es en ese momento en el que retrocedemos y revivimos momentos importantes del camino.

Yo, mientras aún esté en carrera, estaré esperando hasta el final del día como el sol y cuando el cielo enlutesca, recogeré mis pasos, esperando el día en que atraviese la línea de llegada, porque ese día estaré de nuevo completa, porque tu estarás conmigo, hermanito mío.

Historia de invierno

Una noche de invierno estaba ella, pálida y nerviosa esperando aquel encuentro que ya llevaba retrasado un par de horas.
Sentada en la tercera banca, junto a estatua de San Gabriel, esperaba ansiosa como cada día, el encuentro aquel.
Vestía una falda larga, de esas que bailan con el viento y una cafarena delgada que dejaba ver más de lo que deseaba.
Pasaron muchas horas y el encuentro parecía no concretarse, ella tiritaba de frío sin encontrar más cobijo que en sus propios latidos.

El, muy apresurado recorría las calles pensando si ella lo estaría esperando, había tenido mucho trabajo y este lo había retrasado.
El era profesor, de esos que trabajan por vocación, y era este el que esta ocasión le estaba provocando más de una decepción.

Al llegar, la vio sentada y de un color particular, hacia tanto frío que parecía de cristal.
Ella lo miro y del frío que sentía, paso al calor de una tranquila armonía, mientras el se acercaba ella dudaba, no sabia si el era lo que ella buscaba o si era ella lo que el buscaba, pero sus dudas fueron disipadas, al verse reflejada en su mirada.
El mientras tanto esperaba que ella supiera, que el respiraba y vivía gracias a ella, y que sus sueños cobraban vida en sus ojos destellantes como estrellas.
Ella supo en ese momento que el era lo que ella necesitaba y el vio en sus ojos lo que tanto buscaba, el amor los contemplaba suspirando hacia el alba.

Unieron sus almas con un abrazo, sellaron sus vidas con un beso, su felicidad no se veía interrumpida, ni por el más fuerte de los estruendos.
Eran solamente ellos dos o como dirían ellos mismos era simplemente la unión de un corazón.